martes, 2 de junio de 2026

Melodías entre el ruido

Me parece bien tratar de ver las cosas de forma optimista; todo llega a su tiempo. Me parece bien que, aun buscando un lugar callado, encuentres todo lo contrario. Me parece bien saber que, aun sintiendo que tu propia compañía basta, también encuentres seres especiales con quienes compartir un lugar ruidoso. El blog de hoy es un poco distinto, ya que lo escribiré en español a petición de mis lectores. Quizás se preguntarán a qué se refiere el título “Melodías entre el ruido”. La explicación es simple, aunque no tanto el mensaje que intentaré transmitir en este blog. “Melodías entre el ruido” se refiere a que, en nuestras vidas, escuchamos melodías que no comprendemos y terminamos llamándolas ruido. El ruido suele definirse como algún sonido desagradable para nuestros oídos; sonidos que nos distraen y nos hacen perder la noción de lo que estamos haciendo. Sin embargo, cuando me refiero al ruido, no estoy hablando del sonido como tal. Hablo de cómo, en nuestras vidas, muchas veces solo identificamos aquello que nos molesta y pasamos por alto lo que nos agrada. Se nos hace difícil ser agradecidos por lo que tenemos y por aquello que aún no ha sucedido. Nos dejamos llevar por nuestros ruidos internos, aquellos que nos paralizan y no nos permiten avanzar ni ver las cosas con claridad. En este café nació la inspiración para escribir sobre ese ruido interno que llevamos y que nadie nota: nuestros pensamientos. El hecho de que fuera un lugar tan ruidoso, con personas hablando en voz alta por todas partes, me hizo pensar que quizás algunos elevan la voz para no seguir escuchando su ruido interior. Entre carcajadas y conversaciones animadas, allí estábamos nosotros, entre la multitud, hablando de temas muy interesantes. Nuestra mesa se distinguía de las demás. En nuestra mesa había una melodía, un ritmo donde la dinámica de la conversación era evidente. No sé si fui el único en notarlo, pero la verdad es que no presté mucha atención a lo que sucedía a mi alrededor. Fue entonces cuando me di cuenta de que podemos silenciar el ruido y prestar atención a lo que realmente importa en el momento. De la misma manera, podemos callar esos pensamientos que nos limitan y dar prioridad a aquello que es beneficioso para nosotros. Solo debemos concentrarnos en nuestros objetivos, en nuestros sueños, y veremos cómo tanto el ruido externo como el interno pasan a un segundo plano. Para concluir este segundo blog, puedo decir que el ruido externo de un lugar cerrado se parece mucho al funcionamiento de nuestra mente. Así como yo pude disfrutar de este lugar simplemente prestando atención a lo importante, de igual forma podemos dejar de prestar atención a los pensamientos negativos y ruidosos para enfocarnos en nuestras metas. Y quizás, cuando aprendamos a hacerlo, descubriremos que siempre hubo una melodía escondida entre el ruido.